Se intentó hermetismo

En la boca: las manos taparon la salida principal.
En los oídos: pequeñas porciones de algodón sirvieron.
En la nariz: una cinta con pequeños agujeritos solo permitían un poco de aire.
En los ojos: los párpados se presionaron unos con otros, hasta enrojecerse.
En el corazón: no se previó que por ahí fueran a salir. Cada latido dictó dos sílabas...
Temprano encontraron su cuerpo inerte y una hoja arrugada donde se leía: Due-le.

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