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Mostrando entradas de octubre, 2015

Asunción es un hombre con quién me acosté...

Al comienzo me mareó con sus calles oscuras Mintió con sus naranjos hechos ficus Hedió olores corporales, venidos de Villa Morra Igual, lo tomé por la cintura Bajé por Oliva y encontré sus putos amores honestos, con olor a río Lamí su Paraguayo independiente, su falso Palacio de López Gotee velas sobre sus plazas del Congreso No sin antes borrar la sangre de la indignación, que no sale con nada El placer fue una Estrella Lo penetré, desde su catedral bien lubricada Una y cien veces hasta el altar Y no hubo temor de Dios ni de la paloma
Asunción es un hombre insaciable Metí los dedos en su panteón buscando algún héroe, y solo encontré heroína y Chespi hacia la orilla Tomó revancha con su barrio Obrero y sus barras bravas Sudó mi espalda, me tatuó un ciclón, un escudo y un cerro hacia el Sur mientras sus indígenas hambrientos miraron el espectáculo con basura en la boca Cateura desbordada Y algunos gritos desde Kambala
Asunción es un hombre traicionero Me sedujo con lapachos Pero me arrinconó con faca Un juev…

Derrumbe

¿Quién sabe cómo salir del derrumbe de una casa que continúa en pie? Se puede entender las grietas de sus paredes de su gente. El corazón fuera de lugar. Cajas, polvo, risas estáticas en viejas fotos. Lo que antes fue un refugio ahora nada tiene que ver con uno aunque descubramos documentos que no mientan. Vestidos con escotes de una madre que ya no está. Metros cuadrados de derrotas. Ventanas anuladas por lo que nunca se dijo. ¿Quién nos salva del monstruo pasado escondido detrás de una puerta inocente? Se puede mover una silla, una mesa pero el insulto dicho es de raíz fuerte. Telarañas en el rencor. Un bebé que no conoce la traición del mundo desde un álbum en silencio. Ni palomas ni cruces salvan tanto del derrumbe como el camión de basura que termina llevando todo
lo que ocupa espacio.

Todavía tu sombra resuena en la casa

No hay caso, todavía tu sombra  resuena en la casa, en las cosas. Vibra el picaporte, el sofá. La piel erizada a las 5 de la tarde. Uno se equivoca al pensar  que el corazón es superficie cóncava perfecta. La ducha gotea saliva. El dedo sin látex, en lo profundo. Tiemblan las tazas, los yuyos. Y pensarte es un buey atrapado en la terraza que no puede respirar por culpa del asma,  de la despedida. Subo las escaleras de cuatro, así no piso tus huellas. Dejo de bordar calzoncillos de hombres que no quisieron dormir conmigo. Amanecer un 2 de agosto junto a tu cuerpo hizo florecer escarabajos en rincones desconocidos. Domingo es un buen día para dar ultimátum a los terremotos internos. La única salida es inaugurar el mapa de las heridas frente al espejo donde cambiar de piel es más fácil No hay caso, tu nombre nace en el silencio
y es el eco que invade todo...