De raíz

Por más que llueva, vas a mojarte, no, no, no intentes siquiera negarlo. Bien, empapado y quizás con resfrío intentarás moverte de donde estás. Primero el izquierdo luego el derecho, asi como te enseño (alguien, la naturaleza?, importa?) vas a romper la inercia.
Cuantas hipótesis derrumbaste sobre ese estado de somnolencia que primero; comenzaba por sumirte en un sopor perpetuo, para luego trepar cual hiedra hambrienta hasta la sala de controles. Hasta escuchó el zigzagueo!!!
Solo que esta vez el especímen vegetal encontró en la pizarra donde están los cumpleaños y fechas importantes un gran papel con la palabra BASTA!!! escrita en barato labial.
Depende de vos nomas, localizaste el foco infeccioso y esta vez no fue una botella que albergó un poco de agua, o un neumático viejo (se te quedo ra'e algo de la campaña antidengue). Terreno fértil para este tipo de cosas, son los órganos humanos.
Para levantarse cual Gulliver de las ataduras liliputienses, no solo hace falta fuerza, sino convicción por alcanzar un lugar en el castillo de la punta más alta del cerro. De ahora en más prohibido tapar lo que molesta con parche, algún resto de globo explotado o un simple chicle con la tercera parte masticada.
Y así nomás es, ya te dijeron... el encuentro con uno mismo se compara, en la mayoría de los casos con el encuentro entre Ganímedes y algún errante agujero negro que busca ser alquilado.
Se empieza de nuevo, de cero, de uno, no sé, el tema es continuar hasta que se baje el telón en el último acto.

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