Urge

Darte un beso, en el baño, en la plaza, debajo de un caballo
aunque el viento del río secuestre sombreros y miedos.
Urge poner labio contra labio, diente con encía, superstición con premeditación.
Que se escandalicen las monjas, el comisario, tu mamá y tu novia.
Besar a un hombre en público nunca resultó tan osado, tan heroico.
Urge, urge quedarnos así como ventosas, como siameses, como dos que antes fueron uno, sin mapas ni propiedades.
Que el beso suene en todas las cuadras, que llegue al Chaco y baje sonando a desierto. Que robe las plumas de pájaros extintos, que cosa heridas de todos los torturados.
Quedémonos así besándonos, hasta que el más conservador suelte una lágrima, hasta que el tirano quiera abrazar.
Besémonos, toquémonos porque esto es REVOLUCIÓN. 

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