Tengo en el pecho una casa desarreglada

a G.
Tengo en el pecho una casa desarreglada
Muñequitos de porcelana tumbados sobre palabras
Huellas de humedad en el corazón
Dicen que el desorden nos impide decidir
El verbo brindar en el borde de las tazas
Su sonrisa de sabado por la tarde, en el escalón
Un boleto de colectivo que termina en cero en el techo
Espejo impresionante que muestra las fronteras
3 es encuentro, 5 separación
Manteles bordados por madres desterradas
No se sabe por donde comenzar
Aire repleto de quietud
El beso más profundo en el sofá de la sala
Sudo perfume y es un vidrio roto el que me lo cuenta
Un pelo suyo brilla en la almohada
Tender la cama el día después, para borrar las pruebas, las señas
La brevedad del momento que no promete engaño
El recuerdo de la ausencia en el fondo de una botella olvidada
No existe una lógica del lugar de las cosas, cuando ellas son de aire
La palabra precipicio ocupa toda la terraza
Ruptura es una llave rota en la cerradura
Afuera, mi falta de amor es una gran avenida con gente que va al trabajo
que no se toma la mano aunque siga el mismo camino
Ganas titánicas de abandonar todo,
porque hay que salir del derrumbe
   para respirar
   para que corra el aire
   porque lo que calla devasta
y el dar no es sino otra forma de renuncia
El caos sigue en esta casa, en este pecho
Mientras anochece y su nombre late fuerte.

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