Tanatos

El odio caminó por el aire
rondando día y noche a los débiles
como el sacerdote ronda a su víctima.

Decidió mutar en caballos salvajes
marcados por el segundo sol
y pintados con los pecados
que no entraron al limbo

Lograron colarse por una de las grietas
que creó el quebranto.
Y todo quedó paralizado.
Las ganas de morir llenaron la sala
de gases verdes
y oraciones que salían de las esquinas.

Uno de ellos relinchaba quimeras,
el otro reventaba en llamaradas
y en su conjunto parían la más impresionante
escultura de terror.
Los ojos quedaron convertidos en sal
ante tanta belleza venida de la intemperie.
Nadie nunca brilló tanto ante tanta destrucción

Todos decidieron dar tres pasos,
querían ser deglutidos
hueso por hueso,
defecto por defecto
hasta que ningún centímetro de vergüenza
quedase en el suelo

El instinto expulsó a los caballos
para reabrir luego la misma grieta
para mostrarles de nuevo el camino.
Fue inútil pensar tenerlos fuera.
Como se apagan los deseos de tirarse al vacío?
De clavarse unas tijeras ahí, justo en la yugular?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Rata

Las ganas

Las cucarachas