No torcer

Ese montón de trapo viejo
con olor a vergüenza y
humeando paciencia
era mi dignidad.

El calzoncillo fue lo último en ceder
y después me vi sin luz
con los restos de vos,
destiñendo lo que alguna vez
fue risa.

Ni el jabón en polvo más potente
conseguia liberar el tejido
de las manchas mas oscuras.

Hasta las 03 intenté recuperar
lo ya perdido,
lo podrido,
los desechos
de lo que mentiste ser.

Con el primer rayo,
voy a extenderme en la arena,
esperando que el calor del comienzo del día
evapore todos los "te quieros"
de pecho y orejas...

Comentarios

Maggie Torres ha dicho que…
che, y a quien le cediste tu anatómico?
:-)

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