Hace unos modestos años ya transformados en décadas que estudio la literatura de manera académica, con sus cánones, sus corrientes, sus épocas, sus estatutos de ficción, por lo que se puede inferir que es, pasados tantos años, inusual sorprenderme fácilmente con una obra o encontrar la novedad, especialmente en una obra de poesía, cuyo lenguaje tiende a perder complejidad en cuanto a su alcance, su capacidad de representación –y esto es un juicio de valor personal sobre un asunto estético mucho más amplio, que no tienen por qué compartir, claro-. Edu quiebra esa perspectiva. He leído sus poemas, lo he escuchado recitarlos, por eso tenía mucha confianza y expectativa depositada en esta obra y ambas fueron colmadas y excedidas por la calidad literaria de esta Primera Piedra . El arte es, entre tantas posibilidades, una manera de acreditar, de reflexionar, de simbolizar la experiencia, de evidenciar los contenidos internos del artista. La forma de la poesía lírica, la más ardua, es la q...
“Es un fenómeno eterno: siempre la insaciable voluntad encuentra un medio para ligar sus criaturas a la existencia y obligarlas a seguir viviendo, con ayuda de una ilusión dispersa en todas las cosas” , decía Nietzsche y en el capitalismo esas ilusiones son horribles, perversas, pero algunos espíritus sublimes aún pueden entrever o fabricarse otras ilusiones que respondan a la violencia, la discriminación, la frivolidad absurda con lo que, digamos, podría ser la poesía, para introducir nuevos significados en la vida y salvarnos de la ruina colectiva, o mostrarnos otra cosa que elegir. Nuestro autor siempre ante todo, lo sabemos, eligió la poesía. En respuesta directa a esa elección, Edu nos trae “Primera piedra”: una confesión, la historia de un alma que en sus diferentes instancias intenta superar un nombre, no sabemos cuál, no hace falta, los nombres son lo de menos, el testimonio aquí es el del gesto humano de sobreponerse a través de la poesía, decir “me duele” y escribi...
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