Elegir la poesía (*)

“Es un fenómeno eterno: siempre la insaciable voluntad encuentra un medio para ligar sus criaturas a la existencia y obligarlas a seguir viviendo, con ayuda de una ilusión dispersa en todas las cosas”, decía Nietzsche y en el capitalismo esas ilusiones son horribles, perversas, pero algunos espíritus sublimes aún pueden entrever o fabricarse otras ilusiones que respondan a la violencia, la discriminación, la frivolidad absurda con lo que, digamos, podría ser la poesía, para introducir nuevos significados en la vida y salvarnos de la ruina colectiva, o mostrarnos otra cosa que elegir. Nuestro autor siempre ante todo, lo sabemos, eligió la poesía.  

En respuesta directa a esa elección, Edu nos trae “Primera piedra”: una confesión, la historia de un alma que en sus diferentes instancias intenta superar un nombre, no sabemos cuál, no hace falta, los nombres son lo de menos, el testimonio aquí es el del gesto humano de sobreponerse a través de la poesía, decir “me duele” y escribir un verso, decir “no puedo” y escribir otro verso, mirarse al espejo y reconocerse débil, animal herido, y sentarse a escribir poesía de verdad y no un posteo en el facebook: eso es darse al mundo, no mezquinar la secreta belleza que el dolor nos revela, si tenemos el privilegio que tiene Edu para verla, sentirla y vivirla como la vive y escribe ya hace tanto tiempo, convertir el estado anímico de un yo poético en testimonio lírico no es tarea menor y ese es, creo, el regalo que Edu nos hace hoy: una obra compacta que se entiende desde del cuerpo, como depósito del amor y la experiencia del sexo, con una unidad acuática, como metáfora del viaje de la memoria y los golpes de sus olas, y con tantos poemas como miembros puede escribirse  un mar
del cual
se sabe
no será el único
por eso
se dice
es
la “Primera
piedra”. 

No hablaré de las medialunas que nos comimos preparando el libro, ni del placer que me provocó sumergirme en su poesía, bucear en sus aguas, dolorosas y hermosas, pero sobre todo, como forma de existir y resistir, vivenciar su gesto combativo en forma de verso.

Les queda leer el libro, navegar en su historia, apropiarse de ella, padecerla, elegir recibir, con los ojos abiertos, esta piedra.


Muchas gracias. 

Giselle Caputo 
Poeta y editora de Primera Piedra. Lleva con César Barreto la editorial autogestionada Aike Biene de poesía y narrativa.

(*) Este texto fue leído en ocasión de la presentación de Primera Piedra, el 6 de diciembre de 2018 en la Casa Bicentenario de la Literatura "Augusto Roa Bastos"



                             Foto: Alejandro Balcázar

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