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Mostrando entradas de 2010

Puntos ordinarios

Mis dominios se limitan a cuatro puntos ordinarios de una habitación también ordinaria. Primer punto ordinario: una pequeña estufa es la protagonista de esta zona, cuyo enojo calienta el sistema galáctico improvisado. Histérica, se sujeta al enchufe para que ese estado ciclotímico brinde un toque hogareño a todo. Limita a su derecha con una cama-altar-sarcófago en donde cada noche, las ausencias se encargan de sembrar clavos para que el sueño no resulte tan barato. Una alfombra raída de un triste marrón cubre no sólo a este punto, sino a todo el reino. Segundo punto ordinario: La cama termina completando esta parte, compartiendo el panorama con una pequeña grieta a quien le cuento en las noches más oscuras: historias de niños sin padres y de perros que murieron por el síndrome del abandono. A veces desaparece sin avisar, otras crece e invita a esconderme cuando hay amenaza de lluvia y el amor supura como pasto, en donde solo hay escarcha. Este es el punto más vacío de toda

Mi cabeza es un patio baldío

Mi cabeza es un patio baldio y todos los residuos llevan tu nombre como marca Vidrio, papel y el amor enterrado Me quisiste alguna vez? Podaste las ramas del desconcierto? Cagaste en los tarros de mis miedos? Mi cabeza es un patio concurrido con toda la gente del barrio que pisa una y otra vez las parcelas de tu ausencia Pusiste algo tuyo en lo mío? Sembraste las espinas cerca del pecho? Orinaste encima de todas mis palabras? Mi cabeza esta loteada y con el cartel de "Se alquila" esperando al próximo dueño..

Tanatos

El odio caminó por el aire rondando día y noche a los débiles como el sacerdote ronda a su víctima. Decidió mutar en caballos salvajes marcados por el segundo sol y pintados con los pecados que no entraron al limbo Lograron colarse por una de las grietas que creó el quebranto. Y todo quedó paralizado. Las ganas de morir llenaron la sala de gases verdes y oraciones que salían de las esquinas. Uno de ellos relinchaba quimeras, el otro reventaba en llamaradas y en su conjunto parían la más impresionante escultura de terror. Los ojos quedaron convertidos en sal ante tanta belleza venida de la intemperie. Nadie nunca brilló tanto ante tanta destrucción Todos decidieron dar tres pasos, querían ser deglutidos hueso por hueso, defecto por defecto hasta que ningún centímetro de vergüenza quedase en el suelo El instinto expulsó a los caballos para reabrir luego la misma grieta para mostrarles de nuevo el camino. Fue inútil pensar tenerlos fuera. Como se apagan los deseos de tirarse al vací